Los valores no se dictan en una materia: se practican en el aula, en la cancha, en el comedor y en casa. Así se forma el carácter que sostiene a un ser humano toda la vida.
Tratar bien al otro no depende de si me cae bien. Se practica con los compañeros, con los docentes y con el personal del colegio.
Cumplir lo que se promete, entregar a tiempo y responder por los propios actos. El programa Top Score lo convierte en hábito medible.
Decir la verdad aunque cueste. Reconocer el error propio es una destreza que se enseña y se celebra.
Mirar al que necesita y actuar. Nuestros proyectos de responsabilidad social lo llevan de la palabra a la práctica.
Reconocer lo recibido. Una familia agradecida forma hijos que valoran su entorno y a las personas que los rodean.
Sostener el esfuerzo cuando ya no es novedad. Es la diferencia entre el que empieza y el que termina.
El valor que un niño aprende es el que ve en el adulto que tiene delante. Por eso la formación en valores en Praga empieza por el equipo docente y por el acompañamiento a las familias.
Trabajamos con amor y compromiso, con una visión cristiana del ser humano, para que cada niño aporte positivamente al mundo que lo rodea.
El carácter también se acompaña con seguimiento. Los checklists de nuestro programa Top Score incluyen hábitos y actitudes, no solo notas.



Forma parte de la vida escolar y del acompañamiento pastoral del colegio. Cualquier detalle logístico se coordina con el departamento de pastoral.
La formación en valores es parte del proyecto educativo de todos los estudiantes. La preparación sacramental se coordina con cada familia según su decisión.
Con encuentros y talleres paralelos a los de sus hijos. En Praga la familia no acompaña desde afuera.
Conoce el campus, vive la metodología y resuelve todas tus preguntas con nuestro equipo de admisiones.
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